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Silvestre Moreno
Año de mil ochocientos
noventa y dos al contado,
ya murió Pablo González,
que tanto se le ha mentado.
Decía Silvestre Moreno:
—Pues esto ya fue mi atraso;
le dio siete puñaladas
pa' que no le diera el paso.
Decía Silvestre Moreno:
—Sólo Dios sabe hasta cuándo;
ya me llevan prisionero
pa' la cárcel de Durango.
Decía Silvestre Moreno:
—No siento el perder la vida;
siento un dolor en el alma
que no vide a mi querida.
Esa gente de Noreña
todita quedó azorada
de ver los hombres que salen
de la laguna mentada.