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Lino Rodarte
El día cuatro de febrero
la desgracia sucedió:
agarraron preso a Lino,
su querida lo entregó.
Lo sacaron por la plaza
por ver quién lo conocía,
y este Lino les decía:
—Yo me llamo Juan García.
Su querida le decía:
—Hombre, Lino, no te rajes;
no te llamas Juan García,
te llamas Lino Rodarte.
El comandante le dice:
—Hombre, Lino, yo te salvo,
tan sólo porque me digas
on'tá el caballo cuatralbo.
Le decía Lino Rodarte:
—Mi caballo tú lo quieres;
nomás un defecto tiene,
que no sabe de mujeres.
El padre de Lino dice:
—Qué pesares tan cabales;
si me dieran libre a mi hijo
aunque lo pesara en reales.
La madre de Lino dice:
—Me puede y por eso lloro;
si me dieran libre a mi hijo
aunque lo pesara en oro.
El comandante le dice:
—Lino, dime la verdad:
on'tá el caballo cuatralbo
y te doy la libertad.
Les decía Lino Rodarte:
—¿Qué verdad quieren sacarme?
Del caballo no les digo:
lo que han de hacer es matarme.